UN PASEO POR ESTE BLOG

Además de la historia de los geneveses que poblaron la isla de Tabarka en Túnez, puedes visitar el primer censo de Nueva Tabarca, pinchando en el enlace de la columna de la izquierda.
En él encontrarás a todos los tabarkinos rescatados por el Rey Carlos III que llegaron al puerto de Cartagena y más tarde fueron trasladados a la isla de Nueva Tabarca ( frente a Alicante).
Pinchando en los enlaces de la izquierda, puedes conocer la isla de Carloforte ( donde viven muchos tabarkinos que se fueron de Tabarka de Túnez antes de que el Bey de Túnez tomara la isla ), puese conocer Tabarka de Túnez ( donde vivieron los tabarkinos de Génova), la isla de Nueva Tabarca ( donde siguen viviendo los descendientes de muchos tabarkinos) y la ciudad de Torrevieja ( destino de muchos tabarkinos trás el rescate).
Puedes comparar, si miras todas las páginas del blog, los escudos y las banderas de Pegli ( Génova), Carloforte, Calaseta y Torrevieja. Y verás que son muy parecidos.
Si quieres ir más lejos, y ver con tus ojos el manuscrito de los padres redentores de los cautivos en Argelia en 1768 ( entre los que se encontraban todos los tabarkinos), puedes seguir estos pasos:
Buscas en google "Archivo Histórico Nacional", una vez alli, pinchas en "Archivos Pares", y dentro de los Archivos Pares buscas "códices y cartularios". Cuando entres, te vas a la página 45, y al final de la misma se encuentra el documento de los padres trinitarios sobre la redención de los cautivos de Árgel.
Pinchado alli ya tienes el manuscrito escaneado. Y mirando página por página, podemos leer un diario de todo el trabajo que hicieron los padres redentores en Argelia para rescatar a nuestros antepasados. En esos manuscritos se encuentra el nombre y apellidos de todos los redimidos, el precio que se pagó por ellos....y muchas cosas más. Una maravilla para los amantes de la historia y de la investigación de sus raices tabarkinas.

Fué un cartagenero, Javier García Tous, el que me escribió a mi correo para facilitarme el acceso a este documento. Gracias a él, los descendientes de los tabarkinos, podemos disfrutar del rescate de nuestros antepasados en el documento original.

Y si quieres escuchar el sonido del lenguaje tabarkin( que se sigue hablando en Carloforte, y es una mezcla entre genovés y Tunecino) escucha a Fabricio de André, el único cantante carlofortino que canta en ese idiona, el idioma de nuestros antepasados.

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jueves, 13 de agosto de 2009

LOS GENOVESES TABARKINOS EN EL QUIJOTE

Capítulo XXXIX
Donde el cautivo cuenta su vida y sucesos
[...]
»Perdióse también el fuerte; pero fuéronle ganando los turcos palmo a palmo, porque los soldados que lo defendían pelearon tan valerosa y fuertemente, que pasaron de veinte y cinco mil enemigos los que mataron en veinte y dos asaltos generales que les dieron. Ninguno cautivaron sano de trecientos que quedaron vivos, señal cierta y clara de su esfuerzo y valor, y de lo bien que se habían defendido y guardado sus plazas. Rindióse a partido un pequeño fuerte o torre que estaba en mitad del estaño, a cargo de don Juan Zanoguera, caballero valenciano y famoso soldado. Cautivaron a don Pedro Puertocarrero, general de la Goleta, el cual hizo cuanto fue posible por defender su fuerza; y sintió tanto el haberla perdido que de pesar -fol. 234v- murió en el camino de Constantinopla, donde le llevaban cautivo. Cautivaron ansimesmo al general del fuerte, que se llamaba Gabrio Cervellón, caballero milanés, grande ingeniero y valentísimo soldado. Murieron en estas dos fuerzas muchas personas de cuenta, de las cuales fue una Pagán de Oria, caballero del hábito de San Juan, de condición generoso, como lo mostró la summa liberalidad que usó con su hermano, el famoso Juan de Andrea de Oria; y lo que más hizo lastimosa su muerte fue haber muerto a manos de unos alárabes de quien se fió, viendo ya perdido el fuerte, que se ofrecieron de llevarle en hábito de moro a Tabarca , que es un portezuelo o casa que en aquellas riberas tienen los ginoveses que se ejercitan en la pesquería del coral; los cuales alárabes le cortaron la cabeza y se la trujeron al general de la armada turquesca, el cual cumplió con ellos nuestro refrán castellano: “Que aunque la traición aplace, el traidor se aborrece”; y así, se dice que mandó el general ahorcar a los que le trujeron el presente, porque no se le habían traído vivo.
»Entre los cristianos que en el fuerte se perdieron, fue uno llamado don Pedro de Aguilar, natural no sé de qué lugar del Andalucía, el cual había sido alférez en el fuerte, soldado de mucha cuenta y de raro entendimiento: especialmente tenía particular gracia en lo que llaman poesía. Dígolo porque su suerte le trujo a mi galera y a mi banco, y a ser esclavo de mi mesmo patrón; y, antes que nos partiésemos de aquel puerto, hizo este caballero dos sonetos, a manera de epitafios, el uno a la Goleta y el otro al fuerte. Y en verdad que los tengo de -fol. 235r- decir, porque los sé de memoria y creo que antes causarán gusto que pesadumbre.»